Aquellos años y aquellos seres: el refugio de la memoria

Hay recuerdos que no regresan como imágenes, sino como una sensación. Llegan con el olor de una tarde antigua, con el sonido lejano de unas voces que ya no están, con esa mezcla extraña de nostalgia y gratitud que nos hace mirar hacia atrás buscando respuestas.
Aquellos años y aquellos seres…
No eran héroes de leyendas ni habitantes de mundos imposibles. No tenían coronas, ni poderes, ni la perfección que a veces les otorgamos cuando el tiempo convierte a las personas en recuerdos. Eran simplemente seres humanos, con sus errores, sus virtudes y sus pequeñas batallas diarias.
Pero sabían algo que hoy parece haberse perdido: el valor de una tarde tranquila, de una conversación sin prisa, del silencio compartido, de esos momentos donde la vida no necesitaba correr para tener sentido.
Ellos fueron nuestro primer refugio. El abrevadero donde bebió nuestra infancia, la pequeña cápsula donde crecimos mientras aprendíamos a descubrir el mundo. Fueron manos que nos sostuvieron, voces que nos guiaron y presencias que, aunque parecían eternas, también estaban destinadas a convertirse en ausencia.
La memoria tiene esa doble cara. Nos regala la oportunidad de volver a encontrarlos, pero también nos enfrenta a todo aquello que quedó pendiente.
Porque inevitablemente llegan las preguntas:
¿Qué pudimos haber hecho diferente?
¿Qué palabras quedaron sin decir?
¿Cuántos abrazos dejamos para después creyendo que siempre habría tiempo?
Y entonces aparece esa vieja compañera llamada culpa, caminando entre los recuerdos, intentando medir nuestras acciones con la sabiduría que solo llega cuando ya hemos vivido ciertas pérdidas.
Pero quizá aquellos seres que hoy extrañamos no quieren vernos atrapados en el remordimiento. Quizá ellos preferirían que recordáramos sus enseñanzas, sus risas, sus gestos sencillos. Que honremos su existencia no con tristeza eterna, sino con la manera en que elegimos vivir.
Hoy estoy aquí, mirando sus huellas desde mi propio camino. Soy ese emigrante inconcluso, alguien que todavía busca su lugar entre sueños, obstáculos y circunstancias que muchas veces parecen escritas por otras manos.
Soy también alguien que vuelve a ellos para encontrar fuerzas.
Perdónenme si a veces me refugio entre sus restos, si regreso a aquellos lugares donde todavía queda un poco de la luz que iluminaron. No lo hago para quedarme en el pasado, sino para recordar quién soy y de dónde vengo.
Porque todos llevamos dentro una casa hecha de personas que ya no están. Una casa construida con voces, enseñanzas y momentos que el tiempo no puede derribar.
Quizás crecer consiste precisamente en eso: aprender a caminar hacia adelante cargando con amor todo aquello que alguna vez nos hizo sentir en casa.
A aquellos años y aquellos seres…
Gracias por haber existido.
Gracias por haber sido nuestro pedazo de calma en medio del ruido del mundo.,,,
Gracias a mí hija @diazktty por la gran familia que me dio
Gracias a todos los que leen y apoyan mi blog y gracias a la comunidad BBH
2 comments
!BBH !ALIVE
Precioso post mami te amo