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◈ Holos&Lotus

Las horas frente al mar: cuando el tiempo también pesa

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Hay momentos en los que uno necesita detenerse, aunque sea por unos minutos, para escuchar algo más que el ruido del mundo. En mi caso, muchas veces ese lugar ha sido la bahía de Matanzas. Sentarme frente al mar, sentir la brisa en el rostro y mirar cómo el agua cambia de color con el paso de las horas se ha convertido en una forma de conversar conmigo mismo.

Porque hay días en los que el cansancio no solo se siente en los pies o en los hombros. Hay cansancios que llegan más profundo, esos que se acumulan en el pensamiento después de una jornada difícil, después de luchar contra problemas que parecen repetirse una y otra vez.

Mientras observo el movimiento tranquilo del mar, recuerdo los versos de Las horas. Esas horas que pasan lentamente, que caen sobre nuestras vidas como gotas constantes, dejando marcas que nadie más puede ver. Horas de trabajo, de preocupaciones, de sacrificios y de intentos que a veces parecen no tener recompensa inmediata.

La vida tiene una manera extraña de medirnos. Hay días donde sentimos que cargamos el mundo sobre nuestros hombros. Nos levantamos con responsabilidades, buscamos salir adelante, intentamos mantener la esperanza viva aunque las circunstancias quieran apagarla.

Y aun así, en medio de todo, aparece algo parecido a esa luz tardía del poema. Puede estar escondida en un pequeño detalle: una conversación sincera, una sonrisa de nuestro hijo, un mensaje de alguien querido o simplemente ese instante donde miramos alrededor y comprendemos que seguimos aquí, resistiendo.

Frente al mar he aprendido que las olas tienen una enseñanza. Ninguna permanece igual para siempre. Algunas llegan con fuerza, otras apenas acarician la orilla, pero todas terminan regresando a su lugar. Quizás nosotros también somos así: atravesamos momentos intensos, nos golpean las dificultades, pero encontramos la manera de volver a levantarnos.

Muchas veces esperamos que alguien venga a resolver nuestras batallas. Esperamos una mano que nos saque del cansancio o una respuesta que cambie todo de repente. Pero con los años he entendido que la ayuda externa es valiosa, aunque la primera chispa debe nacer dentro de nosotros.

El hambre que menciona el poema no es solamente la falta de alimento. También existe el hambre de sueños, de tranquilidad, de oportunidades y de una vida mejor. Es una lucha silenciosa que muchas personas conocen, una batalla diaria que no siempre aparece en las fotografías ni en las palabras.

Pero algo que el tiempo me ha enseñado es que las etapas difíciles no son la historia completa. Son solamente capítulos. Las horas que hoy parecen pesadas algún día serán recuerdos que nos mostrarán cuánto fuimos capaces de soportar.

Quizás por eso sigo mirando el mar. Porque él no promete que no habrá tormentas, pero sí demuestra que después de cada oleaje existe un momento de calma.

Las horas seguirán cayendo sobre nuestras paredes, dejando sus huellas. Algunas traerán alegrías y otras vendrán cargadas de pruebas. Pero cada una nos está formando.

La enseñanza que me deja este poema es sencilla: no debemos medir nuestra vida solamente por lo que hemos perdido, sino también por todo aquello que hemos logrado resistir.

Porque mientras exista una razón para levantarnos, un sueño por defender y alguien a quien amar, todavía tendremos una hora más por vivir.
Gracias a la comunidad HolosyLotus a la comunidad BBH por su apoyo y paciencia gracias a todos los que me leen y espero les guste mi blog
Y gracias a mí hija @diazktty por la gran familia que me han dado

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3 comments

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Es inspirador leer tus reflexiones sobre cómo encontrar momentos de paz en medio del caos diario.
La bahía de Matanzas parece ser un refugio perfecto para conectar contigo mismo y hallar claridad.
Es cierto que muchas veces enfrentamos desafíos que nos agotan más allá de lo físico, pero como bien dices, siempre hay pequeños destellos de luz que nos recuerdan por qué vale la pena seguir adelante.
Sigue buscando esos instantes de calma y alimenta tus sueños, porque cada día es una oportunidad para crecer y aprender.

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