¿Cuándo dejamos de enseñar que crecer también significa asumir responsabilidades?

in Holos&Lotus8 days ago

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Hay una frase que escucho con frecuencia cuando alguien expresa preocupación por los cambios de la sociedad: "Estás anticuado" o "Los tiempos cambiaron". Tal vez sea cierto que los tiempos cambian. Lo que no estoy tan seguro es de que todos los cambios sean necesariamente buenos.

Vivo en Cuba y, desde mi realidad, veo cosas que me hacen reflexionar. No escribo esto para juzgar a una generación completa ni para decir que antes todo era perfecto. Cada época ha tenido sus problemas. Pero sí siento que algo importante se está perdiendo: el valor de entender cada etapa de la vida.

Hoy veo a muchos niños y adolescentes con un enorme deseo de vivir como adultos. Quieren hablar de relaciones, de sexo, de independencia, de dinero y de todo lo que representa el mundo adulto. Sin embargo, cuando aparecen las responsabilidades que acompañan esa libertad, muchos ya no las quieren.

Ser adulto no significa únicamente tener derechos. También significa cumplir deberes, aceptar consecuencias, trabajar, esforzarse y aprender que no siempre podemos hacer lo que queremos.

Cuando yo era niño también soñaba con crecer. Imaginaba cómo sería ganar mi propio dinero, tomar mis decisiones y construir mi vida. Pero también sabía que era un niño. Mis padres me enseñaron que existían límites y que esos límites no eran un castigo, sino una forma de protegerme mientras aprendía.

Con el tiempo entendí que aquellos límites fueron un regalo.

Muchas veces escuchamos que poner reglas es quitar libertad. Yo pienso diferente. Los límites bien enseñados ayudan a formar personas capaces de tomar mejores decisiones cuando ya nadie está vigilándolas.

A veces incluso extraño ser niño. No porque quisiera escapar de mis responsabilidades actuales, sino porque recuerdo la tranquilidad de aquella etapa. Poder jugar sin preocuparme por las cuentas, por el trabajo o por los problemas de la vida. Pero también recuerdo que tenía normas. Había horarios, permisos y responsabilidades acordes a mi edad.

Eso también era parte de ser niño.

Hoy siento que, en muchos casos, estamos acelerando la infancia. Queremos que los niños conozcan el mundo adulto demasiado pronto, mientras retrasamos el momento en que aprendan las responsabilidades que ese mismo mundo exige.

Y ese desequilibrio termina afectando tanto a los jóvenes como a la sociedad.

No creo que la solución sea volver al pasado ni rechazar todo lo nuevo. Los tiempos cambian y debemos aprender con ellos. Pero también creo que hay valores que nunca deberían pasar de moda: el respeto, la responsabilidad, el esfuerzo y la capacidad de entender que cada etapa de la vida tiene su momento.

Quizás el verdadero progreso no consiste en crecer más rápido, sino en crecer mejor.

Porque un niño merece disfrutar plenamente su infancia, y un adulto debe estar preparado para asumir las responsabilidades de la adultez.

Si olvidamos esa diferencia, no estaremos formando adultos más libres, sino personas que quieren los privilegios de crecer sin aceptar el peso que implica hacerlo.

Y una sociedad donde abundan los derechos sin responsabilidades es una sociedad que tarde o temprano termina perdiendo el rumbo.

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No ve voy a cansar de agradecer a la comunidad BBH 💪 a @thebbhfoundation y @thebbhproject
A su creador @bradleyarrow y a mí mamá de Canadá @cathyarrow
Espero pronto estemos juntos
Gracias por su apoyo y que Dios los bendiga 🙏🙏🙏

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