
Después de mi parto, mi cuerpo dejó de sentirse mío por mucho tiempo.
Hubo procedimientos, tactos constantes, dolor físico y momentos durante el trabajo de parto que me marcaron profundamente. Cosas que quizás para otras personas eran “normales” dentro de un hospital, pero que para mí fueron traumáticas. Mi mente y mi cuerpo quedaron llenos de miedo. Y aunque muchas veces intenté aparentar fortaleza, por dentro me sentía rota.
Nadie habla lo suficiente de cómo un parto traumático puede cambiar completamente la relación que una mujer tiene con su propio cuerpo.
Para mí, incluso mi intimidad cambió. El sexo dejó de ser algo placentero. Sentía dolor en mis partes íntimas, incomodidad, tensión, miedo… y eso fue muy difícil de aceptar. Me sentía frustrada, confundida y hasta culpable, porque amaba a mi esposo, pero mi cuerpo todavía estaba herido física y emocionalmente.
Fue un proceso duro también para nosotros como pareja.
Hubo momentos donde sentí que nunca volvería a sentirme cómoda otra vez. Que jamás volvería a conectar conmigo misma de la manera en que lo hacía antes. Y eso me afectó muchísimo mentalmente. Porque cuando una mujer pasa por algo traumático en su parto, no solamente sana una herida física… también tiene que sanar emocionalmente la sensación de vulnerabilidad, invasión y miedo que muchas veces quedan dentro.
Mirarme al espejo también se convirtió en un desafío diario. Mi cuerpo cambió completamente. Mi piel se llenó de grietas, aumenté de peso y mi barriga ya no volvió a ser la misma de cuando tenía 15 años. Durante mucho tiempo me costó aceptar mi reflejo. Extrañaba mi antiguo cuerpo, mi seguridad y la manera en que antes me sentía bonita sin siquiera pensarlo. Muchas veces me miraba y no lograba reconocerme.
Pero poco a poco he ido recuperándome.
He aprendido a tener paciencia conmigo. A no obligarme. A entender que sanar lleva tiempo. He trabajado en volver a sentir seguridad en mi cuerpo, en escucharme más, en expresar lo que siento y en dejar de callarme el dolor por miedo a que no me entiendan.
También agradezco profundamente haber tenido a mi esposo a mi lado en este proceso. Porque aunque fue difícil para ambos, el amor, la comprensión y la paciencia hicieron que poco a poco pudiera sentirme acompañada mientras trataba de reconstruirme.

Y aunque todo este proceso fue doloroso, difícil y lleno de cambios físicos y emocionales, lo mejor de todo fue haber tenido a mi precioso hijo. Porque en medio de todas las heridas, del cansancio y de las lágrimas, llegó él a darle sentido a muchas cosas en mi vida. Su sonrisa, sus abrazos y su existencia misma se convirtieron en la fuerza que muchas veces necesitaba para seguir adelante.
Hoy todavía sigo sanando. Hay heridas que no se ven, pero existen. Y hablar de esto no me hace débil. Al contrario. Me hace sentir valiente, porque durante mucho tiempo muchas mujeres sufrimos en silencio pensando que somos las únicas.
Y no lo somos.
Quiero tomarme un momento para agradecer de corazón a todas las personas que siempre pasan por mis publicaciones en Hive. Gracias por cada voto, cada comentario y cada palabra bonita que me dejan. Aunque muchas veces no tenga el tiempo o la conexión suficiente para responder como quisiera, sepan que leo todo y valoro muchísimo el cariño y el apoyo que me brindan.
También quiero disculparme por las veces en que desaparezco o no publico con frecuencia. La situación con la conexión aquí en Cuba muchas veces hace todo más complicado, y en ocasiones simplemente no logro mantener la constancia que quisiera. Aun así, siempre trato de regresar y compartir contenido sincero, interesante y hecho desde el corazón.
Hive se ha convertido en un espacio muy especial para mí. Un lugar donde puedo expresarme, compartir mis vivencias y sentirme acompañada por personas increíbles de diferentes partes del mundo.
Quiero agradecer especialmente a mi esposo, @valderalazaro, por estar siempre a mi lado, apoyándome incluso en los días más difíciles. Gracias por impulsarme a seguir creando y nunca dejarme rendirme.
También quiero agradecer a mi querida mamá canadiense, @catthyarrow, por tanto cariño, apoyo y amor hacia nuestra familia. Y a su esposo, @bradleyarrow, quien ha sido como un ángel de la guarda para nosotros. Nunca voy a olvidar todo lo que han hecho y siguen haciendo por mí, por mi esposo y por nuestro hijo.
Y por supuesto, muchísimas gracias a toda la comunidad de BBH por hacerme sentir bienvenida, apoyada y motivada a seguir creciendo dentro de esta hermosa plataforma.

Gracias por acompañarme en este camino, por leerme y por estar aquí 💛


