Hola comunidad #ladiesofhive antes de empezar quería invitarlos a que lean a mi esposo @valderalazaro que cada día me conmueve con sus nuevos post , también les pido que lean a mi mami bella @milagroscmiranda que cada día se esfuerza por crear contenido para hive apesar de las diferentes dificultades de conexión y batería del teléfono.... Gracias por leerme a mi también y gracias por cada voto y comentarios..
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Hoy tuve uno de esos días en los que la vida te obliga a parar… no por gusto, sino porque no había luz para hacer absolutamente nada. Y ya sabes, cuando no hay electricidad en Cuba, de repente te conviertes en experta en sobrevivir al aburrimiento.
Así que me puse a hacer lo que siempre dejamos “para después”: ordenar el clóset.
El problema es que mi clóset no es solo mío… es compartido con mi esposo. Sí, el mismo espacio para dos personas, en un armario que ya de por sí es pequeño. Así que imagínate el nivel de organización: ropa de él, ropa mía, cosas dobladas “más o menos”, y otras que ni yo recuerdo cuándo llegaron ahí.
Entre una pila de ropa y otra, me encontré con algo que me hizo detenerme en seco: mi lencería favorita.
Negra, de encaje, con mallas… y ese hilo dental que hace que una se sienta como si fuera modelo de película aunque esté en la sala de su casa. Esa pieza me la regaló mi esposo por el Día de las Madres el año pasado. Un regalo bonito, pensado, de esos que uno guarda con cariño.
Pero lo más gracioso no fue eso.
Lo gracioso fue que estaba justo al lado de sus calzoncillos.
Sí… mi lencería elegante, romántica, medio “de película”… compartiendo espacio con la ropa interior masculina de mi esposo. En ese momento solo pude pensar: “Menos mal que no fue mi mamá quien decidió organizar este clóset hoy…” porque todavía estaría explicando la situación con la cara roja de vergüenza jjj.
Lo curioso es que esa lencería es mi favorita. Me encanta. Me hace sentir bonita cuando la veo… pero la verdad es que casi nunca me la pongo.
Y aquí viene la parte más real.
Después del embarazo, subí 12 kilos, y aunque sé que eso es algo normal, a veces el espejo no es muy amable. Hay días en los que la confianza no acompaña, y uno termina dejando guardadas esas cosas que le gustan, esperando “el momento perfecto” que nunca llega.
Así que ahí está… mi lencería favorita, bonita, nueva, especial… decorando el clóset junto a la ropa de todos los días.
Hoy me dio risa encontrarla así, escondida entre el caos de la ropa mezclada. Pero también me dejó pensando en cómo a veces guardamos no solo ropa, sino versiones de nosotras mismas que todavía no nos atrevemos a usar.
Quizás un día deje de ser solo “la lencería bonita del clóset” y vuelva a ser parte de mí.
Mientras tanto… seguirá ahí, compartiendo espacio con los calzoncillos de mi esposo y las historias locas de este pequeño clóset familiar.

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Para culminar les pido que sigan apoyando a la comunidad BBH y a su creador @bradleyarrow para que cada día sigamos creciendo más como proyecto y poder ayudar a todos los que nos necesiten
Mi agradecimiento especial para @cathyarrow mi amiga, la nana de mi pequeño Lukas , gracias por ser tan especial y lean sus post , es muy divertida






