Experiencia escolar de Alan -Parte 1 (Esp-Eng)

in Mundo Autismo4 days ago (edited)

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Mi hijo menor comenzó su vida escolar a la edad de 3 años y fue a la edad de 2 años y 11 meses, que recibimos, su padre y yo, esta recomendación de parte de un equipo de psicólogos al concluir que el niño solo necesitaba relacionarse con niños de su edad porque sus padres lo comparaban constantemente con su hermano mayor, quien tenía un diagnóstico de TEA, es decir, éramos una mala influencia para nuestro hijo menor. En realidad, esa fue la primera evaluación para descartar TEA a Alan por orden del neurólogo que lo trataba en Venezuela.

Pues, así lo hice, fui a una escuela que estaba cerca de mi casa. Era el mes de octubre y plantee el caso de mi hijo con la referencia de los especialistas en mi mano. Me preguntaron la edad del niño y si dominaba los esfínteres. Bien, solo por la edad había que esperar un poco, porque en el mes de noviembre cumpliría los 3 años. Me dijeron que fuera en enero para la inscripción en el turno de la tarde.

Cabe destacar que, Alan tomaba Risperidona indicado por su neurólogo y tomaba siestas en la tarde, era un sueño que le venía y tenía que dormir obligatoriamente. Sin embargo, el turno de la tarde era el más adecuado para él porque había poca matrícula escolar, algo positivo para Alan porque no había ese bullicio propio de los ambientes escolares. Alan era y lo es aún, muy hipersensible a los ruidos. Todo muy bien hasta entonces.

Llegó el mes de enero y fui a la escuela el día que me dijeron para inscribir a Alan. Debía entregar copia de los informes neurológicos de Alan, así como del tratamiento que tomaba, en este caso la Risperidona. Les dije que Alan duerme en las tardes y me dijeron que para iniciar la adaptación lo lleve solo una hora para que no lo deje toda la tarde y así pueda hacer su siesta en la casa. Perfecto, la verdad es que fueron muy atentos. Eso para cualquier madre es genial.

Cuando lo dejé el primer día lloró, esa es la peor parte para nosotras las madres, pero es una etapa que se va a dar tarde o temprano. Apostaba a que, en dos semanas Alan se quedaría tranquilo, como dicen las maestras y todos los especialistas, habidos y por haber.

No, no fue así. Alan no dejó de llorar al quedarse en la escuela por los siguientes 8 años de su vida escolar.

Esta historia continuará…

Gracias por acompañarme con tu lectura y si quieres saber más sobre la experiencia escolar de Alan, mi hijo menor, manifiéstalo en los comentarios, para etiquetarte cuando presente las siguientes publicaciones sobre esta parte de nuestra vida con autismo. Créeme que no es nada convencional y el final te impactará.

¡Un abrazo! 💙

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! [English]

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My youngest son started school at age 3, and it was when he was 2 years and 11 months old that his father and I received this recommendation from a team of psychologists. They concluded that the child simply needed to interact with children his own age because his parents were constantly comparing him to his older brother, who had been diagnosed with ASD—in other words, we were a bad influence on our youngest son. In reality, that was the first evaluation to rule out ASD for Alan, ordered by the neurologist who was treating him in Venezuela.
So, that’s what I did; I went to a school near my home. It was October, and I presented my son’s case with the specialists’ referral in hand. They asked me the child’s age and whether he was potty trained. Well, just because of his age, we had to wait a little, because he would turn 3 in November. They told me to come back in January to enroll him in the afternoon session.
It’s worth noting that Alan was taking Risperidone as prescribed by his neurologist and took naps in the afternoon; he would get sleepy and had to sleep. However, the afternoon shift was the best fit for him because there were fewer students enrolled, which was a positive for Alan since it meant he wouldn’t have to deal with the typical hustle and bustle of a school environment. Alan was—and still is—very sensitive to noise. Everything was going well up until then.
January rolled around, and I went to the school on the day they told me to enroll Alan. I had to submit copies of Alan’s neurological reports, as well as the medication he was taking—in this case, Risperidone. I told them that Alan sleeps in the afternoons, and they suggested that, to ease him into it, I bring him for just an hour so I wouldn’t leave him there all afternoon and he could take his nap at home. Perfect—the truth is, they were very considerate. That’s great for any mother.
When I dropped him off on the first day, he cried; that’s the hardest part for us mothers, but it’s a phase that’s bound to happen sooner or later. I was betting that, in two weeks, Alan would settle down, just as the teachers and every specialist, past and present, say.
No, that wasn’t the case. Alan didn’t stop crying when he stayed at school for the next 8 years of his school life.
This story will continue…
Thank you for reading along with me, and if you want to know more about the school experience of Alan, my youngest son, let me know in the comments so I can tag you when I post the next entries about this part of our life with autism. Believe me, it’s anything but conventional, and the ending will blow your mind.
A Hug! 💙

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Desde el principio fue un desafío la escuela para todos.

Lo sabes muy bien, gracias por reafirmar mi relato con tu comentario.

Abrazos 💙

Hola amiga! Interesante tu historia. Atenta para la 2da. parte
Saludos!

Gracias amiga y creo que serás más de dos publicaciones las que debo dedicar a esta parte de la vida de mi hijo menor.

Abrazos 💙

(>‿◠)✌

Hola amiga no es fácil dejar a los niños en la escuela y menos cuando quedan llorando, mi hijo lloraba mucho en la guardería, poco a poco se fue adaptando y al ingresar a la escuela pensé que lloraría el primer día y no lo hizo, fui yo quien lloró 😂

Atenta a la segunda parte.

Saludos!

Si amiga, eso también suele pasar que la mamá es quien llora y ellos se quedan tranquilos en la escuela 🙃 🤭
Gracias amiga por leerme y estoy segura que como docente te interesará conocer sobre la escolaridad de Alan.

Mi abrazo 💙

Comenzamos a conocer la historia de nuestro amigo Alan, estoy atenta a la 2da. parte.

y si amiga, así es, no es nada fácil para una madre con niños "regulares" que lloren al dejarlo en las escuelas, imagina para una madre azul, es tener el cuerpo en una parte y la mente en otra... te entiendo perfectamente.

Gracias amiga por leer y comentar, tu entiendes como madre azul y como docente más te va interesar conocer la historia escolar de Alan y verás que no es nada convencional.

Un abrazo para ti 💙

!BEER

Thank you very much!