Hay temporadas en las que parece que la vida decide poner a prueba toda nuestra paciencia. Cuando creemos que logramos resolver un problema, aparece otro, y luego otro más. Es como si estuviéramos en un eterno sube y baja, donde un día respiramos con un poco de alivio y al siguiente volvemos a sentir que el mundo pesa sobre los hombros.
Mi esposo y yo estamos viviendo una de esas etapas.
Llevamos meses sin un trabajo estable, inventando cada día cómo salir adelante. Muchas veces, gracias a la ayuda de nuestros familiares, es que nuestro pequeño Lucas ha podido tener un plato de comida. Esa realidad, aunque duela escribirla, también me recuerda que nunca debemos dar por sentado el amor de quienes nos tienden una mano cuando más lo necesitamos.
Como si fuera poco, hemos pasado días sin electricidad, sin agua y con la incertidumbre de no saber cuándo las cosas empezarán a mejorar.
Lázaro comenzó a vender pan en su bicicleta para llevar dinero a la casa. No era el trabajo de sus sueños, pero era un trabajo honrado y una oportunidad para seguir luchando. Entonces la bicicleta se rompió. Conseguimos arreglarla gracias a un préstamo de mi prima, una deuda que asumimos con la esperanza de poder seguir trabajando. Pero cuando parecía que todo estaba listo para volver a empezar, apareció otro problema: la cámara de la goma también estaba dañada.
Y así han sido nuestros días. Una mala noticia detrás de otra.
He aprendido que, en momentos así, el mayor enemigo no siempre es la falta de dinero, sino el caos que puede formarse dentro de nuestra propia cabeza. Si dejamos que el estrés nos domine, terminamos agotados antes de encontrar una solución. No es fácil mantener la calma, y no voy a decir que siempre lo logro, porque sería mentira. Hay días en los que siento que voy a explotar.
Pero entonces miro a Lucas.
Él no entiende de deudas, de bicicletas rotas ni de cuentas por pagar. Solo necesita a sus padres de pie, abrazándolo y haciéndolo sentir seguro. Y eso me recuerda por qué no podemos rendirnos.
La vida se parece mucho a un cachumbambé. A veces estamos arriba y otras veces abajo. Ninguna de las dos posiciones dura para siempre. Las malas rachas también terminan, aunque cuando estamos dentro de ellas parezca imposible creerlo.
Hoy escribo estas palabras como un recordatorio para mí misma. Quiero creer que, después de tanta tormenta, también llegará un tiempo más tranquilo. Quiero pensar que un día miraré hacia atrás y todo esto será solo un recuerdo de una etapa que logramos superar juntos.
Mientras tanto, seguiremos haciendo lo único que sabemos hacer: levantarnos cada mañana, respirar hondo, cuidar nuestra mente todo lo posible y seguir luchando por nuestro hijo y por el futuro que soñamos construir.
Porque incluso en los días más difíciles, la esperanza también necesita que la alimentemos.

Quiero tomarme un momento para agradecer de corazón a todas las personas que siempre pasan por mis publicaciones en Hive. Gracias por cada voto, cada comentario y cada palabra bonita que me dejan. Aunque muchas veces no tenga el tiempo o la conexión suficiente para responder como quisiera, sepan que leo todo y valoro muchísimo el cariño y el apoyo que me brindan.
También quiero disculparme por las veces en que desaparezco o no publico con frecuencia. La situación con la conexión aquí en Cuba muchas veces hace todo más complicado, y en ocasiones simplemente no logro mantener la constancia que quisiera. Aun así, siempre trato de regresar y compartir contenido sincero, interesante y hecho desde el corazón.
Hive se ha convertido en un espacio muy especial para mí. Un lugar donde puedo expresarme, compartir mis vivencias y sentirme acompañada por personas increíbles de diferentes partes del mundo.
Quiero agradecer especialmente a mi esposo,@valderalazaro , por estar siempre a mi lado, apoyándome incluso en los días más difíciles. Gracias por impulsarme a seguir creando y nunca dejarme rendirme.
También quiero agradecer a mi querida mamá canadiense,@cathyarrow , por tanto cariño, apoyo y amor hacia nuestra familia. Y a su esposo, @bradleyarrow, quien ha sido como un ángel de la guarda para nosotros. Nunca voy a olvidar todo lo que han hecho y siguen haciendo por mí, por mi esposo y por nuestro hijo.
Y seguir pidiendo el apoyo al blog de mi mamá @milagrosc.miranda
Y por supuesto, muchísimas gracias a toda la comunidad de BBH y por hacerme sentir bienvenida, apoyada y motivada a seguir creciendo dentro de esta hermosa plataforma.
Gracias por acompañarme en este camino, por leerme y por estar aquí 💛
Sort: Trending