Desde muy niña siempre me han fascinado los idiomas. Recuerdo que a los cuatro años, sin siquiera dominar bien el español, le dije a mi mamá que quería aprender ese idioma que escuchaba en las canciones. Ella me dijo que era inglés. Desde ese momento, algo dentro de mí despertó: me encantaba escuchar y ver las canciones que mi hermana ponía, como las de Britney Spears, Backstreet Boys y muchas otras en inglés. Lo que más me atrapaba era la manera en que sonaban las palabras, la forma de hablar de los cantantes y actores, y cómo todo parecía diferente y emocionante.
Además de la música, me fascinaban las series de televisión, sobre todo CSI. Mi hermana era fanática y yo la seguía en cada capítulo, observando cómo hablaban los personajes y tratando de imitar su acento y sus expresiones. Incluso jugaba con mis amigas y mis primos a que yo era extranjera y hablaba inglés. Mis palabras no eran exactas ni correctas, pero me encantaba inventar y “sentir” que estaba hablando otro idioma, creando mis propias reglas y sonidos. Esa fue mi primera experiencia con la pasión por los idiomas: aprender jugando, con curiosidad y entusiasmo.
A los 15 años decidí estudiar para ser profesora de inglés. Antes de eso, siempre estaba en casas de profesores y en círculos de interés, practicando y aprendiendo todo lo que podía. Después de la escuela primaria, mientras otros niños iban a clases de matemáticas o historia, yo iba a repasar inglés, convencida de que esa sería mi vocación. Sin embargo, por problemas en mi país, mi título no habría sido válido para lo que realmente quería: trabajar con turistas en Varadero y seguir aprendiendo idiomas para poder comunicarme con gente de todo el mundo.
No me rendí. Continué mi aprendizaje en la Escuela de Idiomas de mi pueblo y, más tarde, estudié ruso, francés y portugués. Por medio de aplicaciones como Duolingo también aprendí algo de italiano. Cada idioma que aprendo abre una ventana al mundo, me permite conectarme con culturas, historias y personas de formas que nunca imaginé. Cada palabra nueva me hace sentir que puedo viajar, no solo físicamente, sino también a través de la lengua y la cultura de otros lugares.
Mi sueño es seguir superándome, aprender más idiomas, incluso dialectos, y poder comunicarme en cualquier lugar del mundo sin depender de la pregunta “¿hablas inglés?”. Quiero llegar a Japón y hablar japonés, a China y hablar chino, a Brasil y hablar portugués… explorar cada rincón del planeta a través de sus lenguas. Aunque a veces parece imposible, trato cada día de aprender aunque sea una palabra nueva de un idioma que no he estudiado formalmente.
Aprender idiomas para mí no es solo un pasatiempo. Es una manera de crecer, de conectar con el mundo y de transformar mis sueños en algo más grande cada día. Cada idioma es un puente hacia nuevas amistades, culturas y experiencias. Y mientras siga aprendiendo, siento que mi mundo se expande infinitamente, palabra por palabra, idioma por idioma.


Estas fotos son de mi primer diccionario ,llegó a mi como regalo de mi padrastro cuando tenía 16 años ,como ha llovido desde entonces , el me regaló muchos más libros que están en casa de mi mamá en algún momento se los compartiré
Con esta publicación quiero insistirle a todas las personas que si tienen algo que le gusta demasiado no lo dejen escapar ,luchen por sus sueños
Quiero tomarme un momento para agradecer de corazón a todas las personas que siempre pasan por mis publicaciones en Hive. Gracias por cada voto, cada comentario y cada palabra bonita que me dejan. Aunque muchas veces no tenga el tiempo o la conexión suficiente para responder como quisiera, sepan que leo todo y valoro muchísimo el cariño y el apoyo que me brindan.
También quiero disculparme por las veces en que desaparezco o no publico con frecuencia. La situación con la conexión aquí en Cuba muchas veces hace todo más complicado, y en ocasiones simplemente no logro mantener la constancia que quisiera. Aun así, siempre trato de regresar y compartir contenido sincero, interesante y hecho desde el corazón.
Hive se ha convertido en un espacio muy especial para mí. Un lugar donde puedo expresarme, compartir mis vivencias y sentirme acompañada por personas increíbles de diferentes partes del mundo.
Quiero agradecer especialmente a mi esposo, @valderalazaro, por estar siempre a mi lado, apoyándome incluso en los días más difíciles. Gracias por impulsarme a seguir creando y nunca dejarme rendirme.
También quiero agradecer a mi querida mamá canadiense, @catthyarrow, por tanto cariño, apoyo y amor hacia nuestra familia. Y a su esposo, @bradleyarrow, quien ha sido como un ángel de la guarda para nosotros. Nunca voy a olvidar todo lo que han hecho y siguen haciendo por mí, por mi esposo y por nuestro hijo.
Y por supuesto, muchísimas gracias a toda la comunidad de BBH por hacerme sentir bienvenida, apoyada y motivada a seguir creciendo dentro de esta hermosa plataforma.
Gracias por acompañarme en este camino, por leerme y por estar aquí 💛