Es increíble cómo describes esa evolución de tu yo niño al adulto y luego al padre, siempre manteniendo ese enfoque analítico pero con un toque de humanidad y amor que has transmitido a tus hijos.
Me parece admirable cómo lograste equilibrar el respeto por su individualidad con el cariño y apoyo constante.
Y bueno, esa última parte del yo niño jugando mientras escribes me sacó una sonrisa, porque muestra que nunca dejamos de tener una parte de nosotros que se divierte con la vida.
Gracias por compartir algo tan personal y tan emotivo.
!ALIVE
!UNI