La Cenicienta del Tercer Mundo: un cuento de hadas con apagones incluidos

Desde pequeños nos vendieron una idea equivocada de lo que significa ser una princesa. Nos enseñaron que para pertenecer a la realeza había que tener una corona brillante, un vestido enorme, zapatos de cristal y vivir en un castillo con cientos de habitaciones.
Pero después de muchos años de experiencia, descubrí una verdad que Disney nunca quiso revelar: no hace falta una corona para ser una princesa… solo necesitas sobrevivir en Cuba con estilo.
Bienvenidos a mi cuento de hadas moderno: La Cenicienta del Tercer Mundo. Una historia donde la magia no viene de un hada madrina, sino de ese momento inesperado cuando llega la corriente después de horas de oscuridad.
Porque seamos sinceros, hay personas que pagan una fortuna en restaurantes elegantes para cenar con velas y crear un ambiente romántico. Nosotros no necesitamos pagar nada. Tenemos el paquete premium de romance incluido en la vida diaria: apagones de seis, ocho o doce horas con decoración medieval totalmente gratuita.
Mi casa se convierte automáticamente en un castillo antiguo. Sin electricidad, sin ventiladores, sin aire acondicionado… porque una verdadera princesa no necesita comodidades modernas. Una verdadera princesa aprende a dormir en su trono (también conocido como cama), mientras lucha contra el calor con la elegancia de una reina usando un cartón como abanico improvisado.
Eso sí, cuando vuelve la electricidad ocurre un fenómeno mágico. Todos corren desesperados a conectar teléfonos, cargar baterías, prender ventiladores y aprovechar cada segundo como si el carruaje de Cenicienta fuera a desaparecer en cualquier momento.
Porque aquí la calabaza no se convierte en carruaje… aquí el refrigerador deja de enfriar, el ventilador deja de girar y la familia completa comienza una carrera contra el tiempo para recuperar la normalidad antes del próximo hechizo oscuro.
Pero una princesa no solo enfrenta la falta de luz. También debe superar las pruebas del reino del agua.
En otros lugares abrir una llave y lavarse las manos es algo automático. Aquí puede convertirse en una ceremonia digna de una reina. Ese pequeño jarrito de plástico se transforma en una herramienta sagrada con la que administramos cada gota como si fuera un tesoro escondido.
El baño deja de ser una rutina y se convierte en una prueba de valentía. El famoso baño de jarrito tiene sus propios beneficios: desarrolla paciencia, precisión y una habilidad increíble para calcular cuánta agua queda antes de terminar.
Algunos dicen que un baño frío despierta el espíritu. Nosotros llevamos años entrenando ese nivel de iluminación. Cada cubo de agua es una experiencia filosófica: uno empieza pensando en la comodidad y termina reflexionando sobre la vida, el universo y por qué dejó la toalla tan lejos.
Y no podemos olvidar el famoso vestido de princesa. Porque aquí la elegancia no depende de marcas caras. Una princesa del tercer mundo sabe combinar creatividad, paciencia y un poco de ingenio. Puede transformar una situación complicada en una anécdota para contar entre amigos.
La verdadera magia está en la capacidad de reírnos incluso cuando las cosas no son perfectas. Porque aunque falten comodidades, siempre aparece alguien haciendo un chiste, un vecino compartiendo información, una familia buscando soluciones y una comunidad demostrando que el humor también es una forma de resistencia.
Así que la próxima vez que se vaya la luz, falte agua o tengas que improvisar una solución con lo que encuentres en casa, no pienses solamente en las dificultades.
Mírate al espejo, si logras encontrarlo entre la oscuridad, acomoda tu corona imaginaria y repite:
"No estoy viviendo un problema… estoy disfrutando una experiencia de realeza retro".
Porque quizás Disney nunca creó esta princesa, pero nosotros escribimos su historia todos los días.
Gracias a mí familia a la comunidad BBH
A mí hija @diazktty por la familia que me han dado
Gracias a todos los que me leen y apoyan