
¡ Mi abrazo y saludo cordial !
Cada uno de nosotros es un ser único y maravilloso, solo que muchas veces escondemos quienes somos y es que parece que hemos decidido vivir como si estuviéramos en una gran mascarada. Así acepto la invitación que me hiciera @belkyscabrera para presentar mi reflexión en torno a una de las fantásticas iniciativas de @emiliorios, llamada: Cuando las Máscaras se Quedan -Tres ejemplos de máscaras que dañan, desde la cálida comunidad de @holos-lotus.
No sé qué opinan de comparar el mundo con un gran teatro y a las personas con actores. Bueno, muchos piensan que todos somos protagonistas del drama de la vida intentando interpretar nuestro papel lo mejor posible para lograr convencer al público espectador que a su vez, también actúa en la obra. En medio de esa actuación nuestro deseo más profundo es obtener reconocimiento con aplausos y ovaciones que quizá no se logren.

Sin embargo, en la realidad, la vida no es una obra teatral ni una mascarada donde representamos personajes. La vida en esta tierra es una realidad y no una fantasía producto de nuestra imaginación. Si, yo sé que en algún momento hemos caído en el engaño de creer que la vida puede ser mejor soñando de acuerdo a nuestros deseos (suele pasar en la adolescencia y en la juventud) pero debemos afrontarla con autenticidad, sin solo ser quienes aparentamos ser y es que aunque existan circunstancias que prácticamente nos obligan usar una o varias máscaras al final terminamos reconociendo que necesitamos ser lo que somos, sin máscaras ni simulaciones, naturales, reales, sinceros, tal como somos.
Entiendo que existen casos que nos voltean la tortilla y, sin darnos cuenta vamos de prisa a sacar a relucir una máscara; la más adecuada para la ocasión. Si, estas situaciones se pueden dar, lo admito. Yo misma, para no preocupar a mis seres queridos me pongo la máscara de: “Todo está bien”... Aunque todo está muy mal. Esa máscara es la que más uso, ella tiene dibujada una sonrisa, muestra un rostro radiante, fresco sin señales de tristeza, preocupación, dolor ni agotamiento. Creo que me entienden, porque son muchos quienes la usan también. ¿Cierto?
Por supuesto que debemos ser genuinos, honestos, veraces y confiables, porque cuando nos habituamos al uso de máscaras que ocultan quienes somos en realidad, podemos perder nuestro horizonte y al final va llegar un momento que nos sentiremos cansados de fingir y tarde o temprano se descubrirá nuestro teatro.

Sin embargo, para quienes fingen una personalidad con el fin de cosechar elogios, les digo que no traten de ser una persona diferente a la que se es. Todos tenemos un valor, tenemos atributos y talentos únicos, así que atrevámonos a ser quienes somos, seamos nosotros mismos sin abrigar la idea de que los demás son mejores. Descartemos esos pensamientos para que veamos con claridad quiénes somos y lo que somos capaces de hacer.
Entonces, lo mejor que podemos hacer es actuar con confianza, sin máscaras, sin aparentar lo que no somos, porque viviremos con miedo a ser descubiertos. En algún momento la máscara se puede caer y nuestras imperfecciones, al fin y al cabo, se verán porque todos tenemos defectos y debilidades, pero con honestidad debemos asumirlos y así permitirnos que se manifieste la bella persona que somos.
Así que, te invito a que te des un fuerte abrazo. Yo lo haré conmigo misma. ¿De acuerdo? Vamos, a la cuenta de tres: 1, 2 y 3.
Abrazos 🤗

Foto propia / Own photo.
CorelDRAW - Illustrator - PowerPoint - PhotoScapeX - Picasa
C / Mundo Autismo

Aliento






