El trato es... Siempre es hermoso ver a los niños en la sede local con sus uniformes, y a los maestros y padres a su lado.
Hay una realidad mucho más tangible, la de esos mismos niños jugando a la guerra empuñando armas de plástico o de madera. He escuchado a niños de 9 años amenazar a un compañerito de clase “te espero a la salida”, la agresividad corre por las venas y nunca entenderé por qué el ser humano se siente emocionado y atracción a la guerra.