
Debo ser sincero: esta publicación se sale un poco de lo que suelo compartir en mi blog. Sin embargo, no puedo dejar pasar todo lo que la publicación de mi admirado amigo, el doctor @emiliorios, despertó en mí. A partir de ella comencé a reflexionar sobre algo que llevo meses aprendiendo y aplicando: cómo emprender en las redes sociales.
En abril de 2026 sentí una necesidad muy fuerte de retomar mi canal de YouTube. Cuando comencé en las redes, mis primeras experiencias fueron con Facebook y, poco tiempo después, con YouTube. Ambas me fascinaban. Sin embargo, con el paso de los años me alejé de ellas. Facebook dejó de ofrecerme lo que buscaba y YouTube me parecía una meta demasiado lejana; alcanzar las visualizaciones y los suscriptores que exigía parecía algo imposible.
Después llegaron otras plataformas: X, Instagram, TikTok, WhatsApp, Telegram e incluso Hive.
Durante mucho tiempo utilicé las redes principalmente para entretenerme, informarme y comunicarme. Todo cambió durante la pandemia, cuando muchas personas comenzaron a buscar nuevas formas de generar ingresos y desarrollar proyectos digitales. En mi caso, fue Hive la plataforma que me permitió aprender, experimentar y descubrir habilidades que hoy forman parte de mi trabajo.
Últimamente he escuchado y leído una frase que se repite constantemente:
“Mis publicaciones no las ve nadie. No recibo comentarios. No consigo seguidores. Siento que estoy perdiendo el tiempo”.
Yo mismo llegué a sentirlo.
Fue entonces cuando recordé uno de los primeros consejos que recibí al llegar a Hive: haz comunidad. Interactúa. Si quieres ser visto, primero debes ver a los demás. Con el tiempo comprendí que ese principio funciona prácticamente en cualquier red social.
En Hive descubrí que disfruto escribir historias de suspenso, crear fábulas y compartir reflexiones. Por eso suelo participar en comunidades relacionadas con esos temas. Como consecuencia natural, comenzaron a llegar lectores interesados en la escritura, el crecimiento personal y el bienestar. Las personas comentaban, compartían ideas y se generaba una verdadera interacción.
La lección era sencilla: cuando te acercas a las personas que comparten tus intereses, empiezas a construir una audiencia genuina. Al trasladar esa idea a otras plataformas, encontré resultados similares.
En TikTok, por ejemplo, descubrí que los tutoriales tenían una gran demanda. Algunos videos sencillos sobre aplicaciones tecnológicas generaron más interacciones de las que había obtenido anteriormente. Entonces decidí enfocarme en ese tipo de contenido y seguir a creadores relacionados con tecnología y educación digital.
Instagram fue una experiencia distinta. Durante mucho tiempo mezclé demasiados temas: fotografías personales, tecnología y reflexiones. Al estudiar a especialistas en marketing digital comprendí que estaba cometiendo uno de los errores más comunes: intentar hablarle a todo el mundo.
Cuando quieres monetizar o construir una audiencia sólida, la variedad excesiva suele jugar en contra. Las personas siguen una cuenta porque esperan recibir un tipo específico de contenido. Si hoy hablas de tecnología, mañana de poesía y pasado mañana de cocina, terminas confundiendo a tu audiencia.
Y así llegué nuevamente a YouTube.
Tomé la decisión de estudiar la plataforma con seriedad. Lo sigo haciendo todos los días. Cuanto más aprendo, más convencido estoy de que sigue siendo una de las mayores oportunidades para quienes desean compartir conocimientos, construir una marca personal o generar ingresos a través del contenido.
Hoy YouTube ya no se consume únicamente desde el teléfono o la computadora. Millones de personas lo ven directamente en sus televisores inteligentes. Las marcas lo saben y por eso continúan invirtiendo cada vez más en la plataforma. Lo más interesante es que todavía existen innumerables nichos con espacio para nuevos creadores. Hay audiencias buscando soluciones, entretenimiento, educación e inspiración en prácticamente cualquier tema imaginable.
Por eso quiero compartir algunas de las lecciones más importantes que estoy poniendo en práctica:
Encontrar un nicho: Debemos tener claro a quién queremos ayudar y qué problema queremos resolver. Esa es la base de todo proyecto. Antes de pensar en cámaras o edición, debemos responder una pregunta fundamental: ¿por qué alguien dedicaría parte de su tiempo a escucharnos?
No se necesitan equipos costosos: un teléfono inteligente, buena iluminación natural y un audio aceptable son suficientes para dar los primeros pasos. El audio te lo suministra el mismo teléfono. Lo más importante sigue siendo el mensaje.
Aprender de quienes ya recorrieron el camino: No se trata de copiar, sino de estudiar sus estrategias y adaptarlas a nuestro propio estilo. Mi antiguo mentor en la radio solía decirme que la autenticidad siempre tiene más valor que la imitación. Hoy sigo creyendo lo mismo.
Construir comunidad: Comentar, colaborar y responder mensajes sigue siendo la forma más efectiva de crecer. Las redes sociales son eso.
También he aprendido que improvisar rara vez produce buenos resultados. Detrás de cada publicación o video existe un proceso de planificación que puede tomar horas o días: investigar el tema, elaborar una estructura, pensar en el título y diseñar una miniatura o portada atractiva. Esto lo mencionaba @emiliorios en su escrito. Quienes observan el resultado final muchas veces no ven todo lo que ocurre detrás de cámaras.
Actualmente, mi nicho (YouTube) está enfocado en ayudar a los adultos mayores a relacionarse mejor con la tecnología. Es un público poco atendido y con enormes necesidades de aprendizaje digital. Antes, mi canal mezclaba demasiados temas; ahora comprendo que la especialización facilita que la audiencia entienda qué puede esperar de mí.
Esto implica aceptar una realidad incómoda: a nadie le importa cuántas horas invertimos editando; lo que realmente importa es el valor que somos capaces de ofrecer durante los primeros segundos de contacto. Por eso debemos pensar como ellos: ¿Qué necesitan? ¿Qué les preocupa? ¿Cómo consumen el contenido?
Finalmente, he entendido que no debemos crear contenido únicamente por una recompensa económica. El dinero es importante, pero las personas conectan primero con la utilidad y la autenticidad.
Mi primer episodio dentro de esta nueva etapa de YouTube ya salió al aire y actualmente estoy trabajando en los siguientes. Como muestra de lo exigente que es este trabajo, les cuento que ese primer video tardó dos semanas en salir y su duración no llega a los tres minutos. Es un proceso extenso, pero esta vez siento que estoy recorriendo el camino correcto.
Escribí este contenido pensando en aquellos que se sienten desanimados o sienten que han perdido el tiempo en sus proyectos. Con esto pretendo mostrarles una luz al final del túnel, una luz que ya he percibido y la cual pienso alcanzar. Pronto les haré llegar los resultados de este relanzamiento.
Por supuesto que este aprendizaje será llevado a mis demás redes, en especial a Hive. Esta plataforma me ha dado mucho y siento que es mi deber aplicar y compartir todo lo que he aprendido y lo que aprenderé.
¿Y tú, has sentido alguna vez que tus publicaciones no las ve nadie? Déjamelo saber en los comentarios.
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3 de junio de 2026
