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Fat, Class, and Code…
When one migrates to new lands to put down roots, it is essential to learn about their history, geography, customs... That is what I did, which is why I can share these anecdotes related to today's phrase. I am sure that my friend @sacra97, who accompanies us every day, will be interested.
In 1962, while the Angry Young Men were shaking up London, Arnold Wesker served up an uncomfortable truth: “chips with everything”. In his play, it wasn't a menu, but a sociological slap in the face. For RAF recruits, chips were comfort food; for the upper-class protagonist, they were the symbol of a working class resigned to monotony, a ‘spiritual poverty’ fried in cheap oil.

Let's cross the pond to the Great White North. Here in Canada, the phrase has mutated with our own duality. What began as British snobbery about a lack of sophistication now feels like a kerfuffle between nostalgia and silicon. If you go to a café for a double-double and the menu is predictable, you are faced with the old inertia that Wesker criticised: the conformism of the easy way out.
But the modern twist is more technical. Today, the phrase is the headline of our digital age. From Ottawa to Victoria, microchips are in toasters and in our digital loonies (coins). We have gone from ‘fast food for the soul’ to the ubiquity of the processor.
Whether on a plate of poutine or in your car's processor, the phrase warns: if everything comes with ‘chips,’ we risk losing the taste of authenticity by preferring the standardised. In the end, getting ‘potatoes with everything’ can be a gift or a condemnation to mediocrity. How beautiful, eh!
Come and participate, there's still time. You can find all the information daily in the #Freewritehouse Community. Specifically, today's prompt post:
PROMPT: «chips with everything»

Cover of the initiative.

Dedicated to all those writers who contribute, day by day, to making our planet a better world.


Grasa, Clase y Código…
Cuando uno migra a nuevas tierras para echar raíces, es indispensable conocer su historia, su geografía, sus costumbres… Eso fue lo que hice yo, por ello les puedo hacer mención de estas anécdotas relacionadas con la frase del día de hoy. Estoy seguro de que a mi amiga @sacra97 quien nos acompaña todos los días, le interesará.
En 1962, mientras los Angry Young Men sacudían Londres, Arnold Wesker servía una verdad incómoda: “chips with everything”. En su obra, no era un menú, sino una bofetada sociológica. Para los reclutas de la RAF, las papas eran consuelo; para el protagonista de clase alta, eran el símbolo de una clase obrera resignada a la monotonía, una “pobreza espiritual” frita en aceite barato.

Crucemos el charco hacia el Great White North. Aquí, en Canadá, la frase ha mutado con nuestra propia dualidad. Lo que empezó como un esnobismo británico sobre la falta de sofisticación, hoy se siente como un kerfuffle (alboroto) entre la nostalgia y el silicio. Si vas a un café por un double-double y el menú es predecible, estás ante la vieja inercia que Wesker criticaba: el conformismo de lo fácil.
Pero el giro moderno es más técnico. Hoy, la frase es el titular de nuestra era digital. Desde Ottawa hasta Victoria, los microchips están en los tostadores y en nuestros loonies (monedas) digitales. Hemos pasado de la “comida rápida del alma” a la omnipresencia del procesador.
Ya sea en un plato de poutine o en el procesador de tu auto, la frase advierte: si todo viene con “chips”, corremos el riesgo de perder el sabor de lo auténtico por preferir lo estandarizado. Al final, que te den “papas con todo” puede ser un regalo o una condena a la mediocridad. ¡Qué beauty, eh!
Ven y participa; aún estás a tiempo. Toda la información la podrás encontrar cada día en la Comunidad #Freewritehouse. Específicamente, el día de hoy, aquí la publicación del prompt:
PROMPT: «papas fritas para todo»

Portada de la iniciativa.
Dedicado a todos aquellos que, día a día, con su arte, hacen del mundo un lugar mejor.

