Es impresionante cómo logras plasmar la realidad de manera tan vívida y cruda.
Esa cortina se convierte en un símbolo perfecto de todo lo que está mal, de cómo se prioriza la apariencia sobre la funcionalidad, de cómo se perpetúa un sistema que ya no sirve, pero que todos aceptan porque "así son las cosas".
Me hizo reflexionar mucho sobre cómo, a veces, nos resignamos y nos volvemos parte del problema en lugar de buscar soluciones reales.
Ojalá más personas tuvieran esas ganas de arrancar la cortina y dejar que la luz entre, aunque sea incómodo al principio.
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