Creo que el conocimiento sin uso en la vida diaria debe tener un valor en el ser. Estamos inmersos en el hacer para existir o más bien para sobrevivir, al grado que el saber se subordina al querer y con esto a la misma esencia del ser. Por otro lado tenemos un cúmulo de saberes reservados para el ser, quiero decir, para uno mismo, que alimentan el alma y el espíritu. Para muchos de nosotros (me cuento) el tiempo solo alcanza para acumular saberes que que nos permitan vivir, un lugar para vivir, descansar y comerte. Pero aún así de pronto caemos en cuenta de que hay cosas que hemos aprendido para alimentar el espíritu. Esos nos llenan de alegría porque sobrepasan a la necesidad. Me gusto tu post. Me hizo detenerme a meditar. Un fuerte abrazo.
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