Dentro y fuera solo podemos esperar. Los que trabajamos e hicimos nuestro mejor y honesto esfuerzo por engrandecer el país solo podemos esperar no ser víctimas de un engaño más. Que finalmente divididos se destruyan entre sí y valga en algo esforzarse por reconstruir lo que fue.
Todo el movimiento es por interés y ya vuelven al acecho las viejas pirañas del pasado, como buitres dispuestos a arrancar tajadas de las hienas malheridas. De nada servirá tanto dolor si terminamos con los de antes, los padres de la monstruosa criatura roja, rojita.
Una gota de fe en que terminemos leyendo derecho entre tantas líneas torcidas.
Salud y un feliz día mientras miramos el porvenir.