Me haces recordar la frase de que una nalgada a tiempo puede ahorrar muchas desgracias. No soy fan del castigo físico, pero sí creo que hay que saber disciplinar seriamente cuando es necesario.
En mi caso recuerdo pocos correazos, pero sí que sabían como castigar un mal comportamiento, ya fuera quitando el cable de la consola de juegos, o prohibiéndome salir a jugar, en fin, que no hacía falta la paliza, había cosas que igual servían de castigo y golpeaban en donde dolía.