Preparing the last breakfast
Preparando el último desayuno
While talking to my son about how we wouldn't be having breakfast together for several months because of my trip to Spain, I asked him what he wanted for our last day together. He started thinking about a few delicious breakfasts, but the one that came to mind most was from when they were little and I had nothing in the fridge to make them a proper breakfast.
As I opened the fridge wide, there was a knock at the door. It was my neighbor, carrying a small container. I had been sweeping her front yard every morning, collecting leaves and the occasional mango that birds had pecked.
She had heard the children say they loved mangoes, so she had made mango jelly.
I thanked her and invited her to have breakfast with us. And that was the best breakfast my son could remember: bread with simple mango jam.
So the next morning, I went out to buy some jam so that our last breakfast together for several months would be simple bread with jam and butter. Of course, a good cup of coffee with milk is a must to complete breakfast.
I remember that everyone ate it differently. One person spread it with butter, others dipped it in their coffee cup. These individual differences make them special children, and each one lives life with their own favorite jam.
ESPAÑOL
Conversando con mi hijo que no íbamos a desayunar juntos por varios meses debido a mi viaje a España, le pregunte que desayuno quería para nuestro último día juntos. Estuvo recordando unos cuantos y muy sabrosos, pero el que más le venia a la memoria era uno cuando eran pequeños y yo no tenia nada en la nevera para darles un buen desayuno.
Mientras abría la nevera de par en par, tocaron a la puerta. Era mi vecina que traía un pequeño envase en las manos. Yo había estado barriendo su frente todas las mañanas recogiendo sus hojas y algún que otro mango picado de pájaros que había caído.
Ella había oído a los niños decir que les encantaba los mangos, así que había preparado una jalea de mango.
Yo se lo agradecí y la invite a desayunar con nosotros. Y ese era el mejor desayuno que mi hijo recordaba, un pan con una simple mermelada de mango en un pan.
Así que a la mañana siguiente salí a comprar un poco de mermelada para que nuestro último desayuno juntos por varios meses era un simple pan con mermelada y mantequilla. Por supuesto una buena taza de café con leche no puede faltar para completar el desayuno.
Recuerdo que cada quien se lo comía de diferente forma. Uno lo untaba de mantequilla, otros lo metían en su taza de café. Esas diferencias individuales lo hacen ser hijos especiales y que cada quien lleva la vida con su mejor mermelada.
This is my entry in the contest A Picture is Worth a Thousand Words
Esta es mi participación en el concurso A Picture is Worth a Thousand Words


