Todos los venezolanos hemos vivido experiencias sumamente desagradables en lo que respecta a la estabilidad económica, social y emocional que teníamos hace más de 22 años. Caímos en una "trampa discursiva" que no solo nos hizo mostrar nuestros cuerpos flamélicos debido a la escasez de alimentos, sino que también nos hicieron exhibir el dolor de ver partir a nuestros familiares, con lo cual nos dejaron el alma rota.
Yo también soy optimista. La maldad también tiene un momento de morir. Un abrazo.
