
Hay artistas que simplemente entretienen. Y hay otros que logran acompañarte durante diferentes etapas de la vida sin siquiera conocerte. Para mí, Les Luthiers pertenecen a ese segundo grupo.
No recuerdo exactamente cuándo fue la primera vez que escuché uno de sus sketches, pero sí recuerdo la sensación: reírme con un humor diferente, inteligente, lleno de juegos de palabras, música y una creatividad que parecía no tener límites. No era el típico humor basado en burlas fáciles. Era un humor que te hacía pensar mientras te hacía reír.
Con el paso del tiempo fui descubriendo más de sus obras y admirando el enorme talento de cada uno de sus integrantes. No solo eran excelentes comediantes, sino también músicos extraordinarios capaces de convertir cualquier objeto en un instrumento y cualquier historia en una obra inolvidable.
Durante la pandemia de la COVID-19, como muchas personas, pasé más tiempo en casa viendo videos y recordando momentos que me habían hecho feliz. Fue entonces cuando me enteré de la muerte de Marcos Mundstock.
La noticia me golpeó más de lo que esperaba. Aunque nunca lo conocí personalmente, sentí que se había ido alguien que había formado parte de muchas horas de alegría. Su voz inconfundible, su forma de narrar y ese estilo tan particular eran una pieza fundamental de Les Luthiers. Fue una de esas pérdidas que te recuerdan que incluso las personas que admiramos desde la distancia dejan una huella muy real en nuestras vidas.
Sin embargo, también comprendí algo importante: mientras existan sus obras, su legado seguirá vivo. Cada vez que alguien descubra por primera vez un espectáculo de Les Luthiers, volverán las risas, la admiración y ese humor elegante que los hizo únicos.
En un mundo donde muchas veces el entretenimiento busca lo inmediato, ellos demostraron que la inteligencia, la música y la creatividad también pueden hacer reír durante décadas.
Hoy solo quiero decirles gracias.
Gracias por las carcajadas.
Gracias por demostrar que el humor puede ser respetuoso, ingenioso y atemporal.
Y gracias porque, aunque algunos de sus integrantes ya no estén físicamente, su arte seguirá acompañando a muchas generaciones, incluida la mía.
A veces los artistas no desaparecen cuando parten. Permanecen vivos cada vez que alguien vuelve a escuchar una de sus historias y sonríe una vez más.

No ve voy a cansar de agradecer a la comunidad BBH 💪 a @thebbhfoundation y @thebbhproject
A su creador @brdaleyarrow y a mí mamá de Canadá @cathyarrow
Espero pronto estemos juntos
Gracias por su apoyo y que Dios los bendiga 🙏🙏🙏