La felicidad está en ser agradecida cada día, recibir el abrazo de los hijos y sus atenciones.




De compras y por supuesto tomando café y postre. Fuimos a varios lugares entre zapatos nuevos, línea telefónica, toallas y muchas cosas por mirar.










No puedo dejar de mirar la nevera de mi hija con sus montones de imanes de viajes realizados, recuerdos valiosos.








Ahora atrapó recuerdos del viaje y lo cansado que puede ser la espera, los trámites siempre todo vale la pena. Allá en Venezuela deje al otro hijo, la sobrina y a Malta esperarán mi regreso en octubre, por aquí me quedan trámites que realizar empadronamiento, actualizar pasaporte, visitar a la familia primero.





