Yo fui uno de ellos. Le dije a mis hijos que no votaran porque, desde el principio, era evidente la sombra que se apoderaba del país. No actuamos mal; al contrario, protegimos a nuestros hijos, y hoy ellos forman parte de esa diáspora.
¿Cómo enseñarles a confiar en un sistema que no es equitativo? ¿Cómo explicarles que lo que nosotros vivimos era mejor que lo que se les ofrece hoy? No es nuestra culpa y no debemos cargar con ello. Aunque el sentimiento de culpa nos asalte, ni tú ni yo somos responsables de este desastre. La mayoría fue engañada.
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