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The diplomacy of the abyss
In the dim light of a high-ceilinged office in London, or perhaps behind the bulletproof glass of a skyscraper in Manhattan, or here in Toronto's Financial District, Canada. Words are not thrown like stones, but glide like chess pieces on a velvet carpet. There, where failure is often loud and messy, the English language has perfected an almost surgical mechanism of containment. When a project falls apart or a scandal rears its head from under the carpet, no one shouts that the ship is sinking; instead, a man in an impeccable suit adjusts his cufflinks and declares, with blood-curdling calm, that we are not in a great position. It is the art of understatement, that English-speaking elegance of calling a hurricane a “breeze” so as not to ruffle one's feathers, transforming an impending disaster into a statistical observation, stripping tragedy of its emotional weight to turn it into a simple problem of tactical positioning.

Banana Gemini 3
That location, however, is not geographical, but one of power. Being in a position that is not “great” is, in reality, being naked in front of your adversary in the middle of a negotiation where the air has become thin. It is the exact moment when a lawyer looks at his client after discovering incriminating evidence, or when an investor notices that the market has decided to ignore his pleas; it is the sudden realization that the ground has tilted and there is nowhere left to hold on to. In English-speaking culture, the truth is not stated, it is suggested by the absence of advantage. To say that the position is bad would be to admit defeat, but to say that it is “not the best” keeps the game alive, if only out of respect for form, making it clear that the predicament is serious and that vulnerability has become the only garment left to wear.
However, that same abyss has a flip side, a kind of resigned pragmatism that permeates the lower levels of the pyramid. Sometimes, the phrase sheds its strategic coldness to become a source of comfort for those starting out from the bottom. It is the young person who accepts a pittance and slave hours just for the right to have a card with their name on it, knowing full well that their job is not a great position, but merely a foot in the door. Here, the expression loses its threatening edge and becomes a ladder; it is the recognition that one is in the wrong place, but in the right direction. It is the paradox of living with discomfort in the hope that, at the end of the corridor, the phrase will change its meaning. Thus, between the courtesy that hides panic and the effort that ignores fatigue, the expression survives as a reminder that, in the English-speaking world, reality is never what is said, but what is left unsaid with a half-smile.
Come and participate, there's still time. You can find all the information daily in the #Freewritehouse Community. Specifically, today's prompt post:
PROMPT: «not a great position»

Cover of the initiative.

Dedicated to all those writers who contribute, day by day, to making our planet a better world.


La diplomacia del abismo
En la penumbra de una oficina de techos altos en Londres, o quizá tras el cristal blindado de un rascacielos en Manhattan o aquí, en el Distrito Financiero de Toronto, Canadá. Las palabras no se lanzan como piedras, sino que se deslizan como piezas de ajedrez sobre un tapete de terciopelo. Allí, donde el fracaso suele ser ruidoso y desordenado, el idioma inglés ha perfeccionado un mecanismo de contención casi quirúrgico. Cuando un proyecto se desmorona o un escándalo asoma la cabeza por debajo de la alfombra, nadie grita que el barco se hunde; en su lugar, un hombre de traje impecable ajusta sus gemelos y sentencia, con una calma que hiela la sangre, que no estamos en una gran posición. Es el arte del understatement, esa elegancia angloparlante de llamar «brisa» al huracán para no despeinarse el espíritu, transformando un desastre inminente en una observación estadística, despojando a la tragedia de su peso emocional para convertirla en un simple problema de ubicación táctica.

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Esa ubicación, sin embargo, no es geográfica, sino de poder. Estar en una posición que no es «genial» es, en realidad, estar desnudo frente al adversario en medio de una negociación donde el aire se ha vuelto escaso. Es el momento exacto en que un abogado mira a su cliente tras descubrir una prueba incriminatoria, o cuando un inversor nota que el mercado ha decidido ignorar sus plegarias; es la comprensión súbita de que el suelo se ha inclinado y ya no hay de dónde asirse. En la cultura de habla inglesa, la verdad no se dice, se sugiere mediante la ausencia de ventaja. Decir que la posición es mala sería admitir la derrota, pero decir que «no es la mejor» mantiene el juego vivo, aunque solo sea por el respeto a las formas, dejando claro que el aprieto es serio y que la vulnerabilidad se ha vuelto la única prenda de vestir.
Sin embargo, ese mismo abismo tiene una cara B, una suerte de pragmatismo resignado que se mastica en los niveles más bajos de la pirámide. A veces, la frase se desprende de su frialdad estratégica para convertirse en el consuelo del que empieza desde el fango. Es el joven que acepta un sueldo de miseria y un horario de esclavo solo por el derecho a tener un carné con su nombre, sabiendo de sobra que su puesto no es una gran posición, sino apenas un pie en la puerta. Aquí, la expresión pierde su filo amenazante y se vuelve una escalera de mano; es el reconocimiento de que se está en el lugar equivocado, pero en la dirección correcta. Es la paradoja de habitar la incomodidad con la esperanza de que, al final del pasillo, la frase cambie de signo. Así, entre la cortesía que oculta el pánico y el esfuerzo que ignora el cansancio, la expresión sobrevive como un recordatorio de que, en el mundo de habla inglesa, la realidad nunca es lo que se dice, sino lo que se calla con una media sonrisa.
Ven y participa; aún estás a tiempo. Toda la información la podrás encontrar cada día en la Comunidad #Freewritehouse. Específicamente, el día de hoy, aquí la publicación del prompt:
PROMPT: «no tienes oportunidad / no tienes ventaja / tienes la de perder / no tiene poder de negociación…»

Portada de la iniciativa.
Dedicado a todos aquellos que, día a día, con su arte, hacen del mundo un lugar mejor.

