Es inevitable reír, pero no porque me alegre de lo que te sucedió, sino porque también nos ha sucedido algo similar. Recuerdo ocasiones en que, en plena madrugada le puse el culero al revés a mis hijos pequeños, por ejemplo. Otros días, he estado a nada de echarle sal, en vez de azúcar, al café. Vaya, para que veas que no eres la única jajaja
¡Feliz día!

