Jajaja. Bueno, yo no tuve el estrés de preparar alimentos para niños. Pero, en muchas ocasiones, sí le eché sal a mi café, en lugar de azúcar, jajaja. Claro que antes, cuando el café no estaba tan caro, no le daba mucha importancia. Pero si eso me llegara a pasar ahorita, te juro que me tomaría mi café salado sin chistar, jajaja.
Un abrazo, amiga.