Hay días que se vuelven de rutina pero otros son de caminar un poco y conocer espacios. Mi rodilla izquierda me ha estado molestando, no es algo nuevo simplemente no está acostumbrada a subir y bajar 4 pisos. Así que le consulte a la sobrina que está aquí y dijo que me pusiera turnos de compresas frías y que en lo que pudiera me daría con el aparatito que da descargas eléctricas, ella es fisioterapeuta.

Me encanta salir y hacer compras hay tantos lugares y cada vez hay más productos de Venezuela, pero debo reconocer que son caros.

Había ido a comprar lavaplatos y los hay de todos los tamaños en la marca que buscaba, de verdad uno se pierde mirando.


Pero conseguí el tamaño que quería mi hija, luego de comprar algunas cosas que quería pague con la tarjeta. Nada de código gritado como en Venezuela, aquí tu colocas los números.











Disfrutar del momento que vivo es adaptarse a las cosas nuevas que voy mirando, la gente saluda y no está pendiente de lo que tú haces, por lo menos es lo que dice mi hija. No he cocinado ni un plato en este mes y pico aquí. Hoy lunes va a ser un día muy caluroso, pero tengo que salir con mi hija voy a ver a mi cuñada, ella está perdiendo la mente, ya lo notaba en Venezuela, su hija se la trajo para España, pero a veces no se porta muy bien, eso suele pasar. Tengo que decirle que no se puede regresar, que Venezuela está feisima y no me gusta mentir. Pero lo necesita para que se quede tranquila. Yo no sé ir en autobús sola, allí me siento muy insegura.



Sigo aportando a mi propio ritmo no quiero dejar de escribir, me sale más fácilmente las palabras.
Vamos a ver cómo me va hoy y su reacción. Si puedo echarle una mano a la sobrina y acompañarlas.
Nos vemos en el camino.
