Hoy sinceramente no tenía ánimos de escribir nada.
Mi mente se siente cansada últimamente y emocionalmente he estado cargando muchos pensamientos dentro de mí. Pero entonces empecé a pensar en lo diferente que me siento comparado con hace unos meses, especialmente después de todo lo que viví con mi parto y el trauma emocional que llegó después de mi cesárea.
Sanar es un proceso extraño.
A veces pensamos que crecer significa convertirnos de la noche a la mañana en una persona completamente diferente, pero para mí ha sido mucho más silencioso que eso. Ha sucedido poco a poco, en silencio, entre noches difíciles, lágrimas que nadie vio y momentos donde sentía que me estaba perdiendo a mí misma mientras intentaba ser una buena madre.
Y aun así… aquí estoy.
De pie.
Intentándolo.
Amando profundamente.
Todavía tengo días difíciles. Días donde me siento emocionalmente agotada, donde los apagones, el estrés, las responsabilidades y la soledad pesan demasiado sobre mi corazón. Pero algo dentro de mí cambió: el dolor ya no me controla de la forma en que antes lo hacía.
También he crecido muchísimo como mamá.
Criar a Lukas es el reto más grande y más hermoso de mi vida. Él es curioso, inquieto, lleno de energía y ganas de descubrir el mundo entero. Hay días donde termino agotada física y mentalmente tratando de cuidarlo, entretenerlo, protegerlo y al mismo tiempo cumplir con todas las responsabilidades de la casa.
Ser madre me ha cambiado completamente.
Ahora entiendo mejor el sacrificio, el amor incondicional y la importancia de esos pequeños momentos que antes parecían insignificantes. Un abrazo de mi hijo, una sonrisa inesperada o verlo dormir tranquilo después de un día difícil pueden sanar partes de mí que pensé que nunca sanarían.
Pero gracias a él también he aprendido cosas sobre mí que nunca imaginé.
He aprendido a tener más paciencia.
A preocuparme menos por las cosas pequeñas.
A valorar los momentos simples.
A entender que el amor verdadero muchas veces se demuestra en el cansancio, en los sacrificios silenciosos y en seguir adelante incluso cuando no tienes fuerzas.
Y también he crecido como esposa.
A veces olvidamos que nuestras parejas también cargan dolores, preocupaciones y batallas internas. Mi esposo pasa por muchas cosas y he tenido que aprender a ser más paciente, a escucharlo más, a comprender que él también se siente cansado, frustrado o preocupado muchas veces.
No siempre es fácil.
Somos humanos.
Nos agotamos.
Nos equivocamos.
Pero el amor también es eso: aprender a acompañarse incluso en los momentos difíciles, crecer juntos y sostenerse mutuamente aun cuando la vida parece demasiado pesada.
Cuando miro atrás y veo a la mujer que era después de dar a luz — asustada, ansiosa y emocionalmente rota — ahora siento orgullo por ella. Porque incluso en sus momentos más oscuros, nunca dejó de luchar por su familia, por su hijo y por ella misma.
Sanar no me hizo perfecta.
Me hizo más humana.
Y quizás hoy no tenga la energía para escribir algo extraordinario, pero creo que también hay belleza en la honestidad.
A veces simplemente decir “todavía estoy sanando, pero estoy mejor que antes” ya es una enorme victoria.
Gracias por leerme y por regalarme siempre un pequeño espacio seguro dentro de esta hermosa comunidad. 💛


Quiero tomarme un momento para agradecer de corazón a todas las personas que siempre pasan por mis publicaciones en Hive. Gracias por cada voto, cada comentario y cada palabra bonita que me dejan. Aunque muchas veces no tenga el tiempo o la conexión suficiente para responder como quisiera, sepan que leo todo y valoro muchísimo el cariño y el apoyo que me brindan.
También quiero disculparme por las veces en que desaparezco o no publico con frecuencia. La situación con la conexión aquí en Cuba muchas veces hace todo más complicado, y en ocasiones simplemente no logro mantener la constancia que quisiera. Aun así, siempre trato de regresar y compartir contenido sincero, interesante y hecho desde el corazón.
Hive se ha convertido en un espacio muy especial para mí. Un lugar donde puedo expresarme, compartir mis vivencias y sentirme acompañada por personas increíbles de diferentes partes del mundo.
Quiero agradecer especialmente a mi esposo, @valderalazaro, por estar siempre a mi lado, apoyándome incluso en los días más difíciles. Gracias por impulsarme a seguir creando y nunca dejarme rendirme.
También quiero agradecer a mi querida mamá canadiense, @catthyarrow, por tanto cariño, apoyo y amor hacia nuestra familia. Y a su esposo, @bradleyarrow, quien ha sido como un ángel de la guarda para nosotros. Nunca voy a olvidar todo lo que han hecho y siguen haciendo por mí, por mi esposo y por nuestro hijo.
Y por supuesto, muchísimas gracias a toda la comunidad de BBH por hacerme sentir bienvenida, apoyada y motivada a seguir creciendo dentro de esta hermosa plataforma.
Gracias por acompañarme en este camino, por leerme y por estar aquí 💛
