Es un proceso profundo y valiente el que describes.
Reconocer esas partes de uno mismo que, aunque dolorosas, fueron necesarias en su momento para sobrevivir, es un acto de amor propio.
Dejar atrás aquello que ya no nos representa y aprender a poner límites es un camino difícil, pero también liberador.
Al final, lo más valioso es encontrar esa autenticidad que nos permite vivir en paz con nosotros mismos, aunque implique dejar ir ciertas relaciones o dinámicas.
!ALIVE
!BBH
!HUESO
