Jajaja. Es verdad, las amas de casa hacemos mucho ejercicio dentro de la casa; y si también trabajamos en la calle, la actividad física se incrementa. Las mujeres no nos permitimos llegar a casa y arrellanarnos en el sofá, mientras la casa se viene abajo, ¿será esto un karma? Me pregunto: ¿Por qué los hombres sí pueden hacerlo y nosotras no? Ay, Dios mío, quién mandaría a Eva a prestarle atención a la culebra, jajaja.
Me encantó leerte. Un abrazo.
